El departamento de Recursos Humanos (y Divinos) de Naciones Unidas pretende que los postulantes al concurso oposición de traductor al español escribamos una redacción contando por qué queremos trabajar para la ONU. Estupendo. "Pues os lo voy a explicar chicos, porque el sueldo mínimo triplica el mío actual", por ejemplo.
Esto de venderme no es lo mío. No creo que haya nada, dejando de lado el deporte... cualquier tipo de deporte o actividad física, que se me dé peor. Por si esto no bastara, tendría que ser capaz de hacerlo de forma interesante y amena, que esos pobres señores del departamento de selección de personal (angelitos, deben de cobrar unos 70.000 € netos al año) van a tener que leerse entre 5000 y 6000 redacciones y conseguir que tengan ganas de comprar algo cuando lleven 10 o 20 redacciones leídas no creo que sea fácil. ¿Les hablo de entusiasmo? ¿De pasión por la traducción y el lenguaje? ¿De un interés desbordante por casi cualquier campo del saber? Novedosísimo todo ello. Seguro que ningún otro candidato lo hace. Estoy por escribirles un cuento de un folio. Total, seguro que lo pasan mejor leyéndolo.
jueves, mayo 21, 2009
miércoles, mayo 20, 2009
Ser o no ser... humano
Bibiana me fascina. Su última perla es que un feto de 14 semanas es un ser vivo, sí, mas no humano. Ahí queda eso. Por desgracia no ha aclarado a qué especie, ni tan siquiera reino, pertenece y me ha creado una intriga, un sinvivir y, sobre todo, una vergüenza ajena que no merezco a estas alturas de mi existencia... presuntamente humana. Estoy segura de que hay mejores argumentos para defender el aborto libre en España. Y también estoy segura de que hay mejores candidatos de sexo (que no género) femenino y masculino para ocupar un ministerio. Lo de que si el ministerio de Igualdad tiene razón o no de ser, en mi opinión, no merece la pena discutirlo siquiera. Qué jartura de modas absurdas hasta incluso en la política, la virgen.
Dispersión
Debo de caerme mal. No tiene sentido alguno que cuando tengo el tiempo necesario para hacer, bien y sin apreturas, algo que debo hacer por cojones, acabe por hacerlo a la carrera y con el tiempo pegado al culo porque me he perdido en alguna marcianada de las mías. Interesantes, seguro que sí; pero también perfectamente postergables. Me caigo mal fijo.
domingo, mayo 17, 2009
El mundo
Hoy me he obligado a ir al gimnasio. Como casi siempre. Mis expectativas para hoy eran moderadas: unos 40 o 50 minutos de bici elíptica, estirar un poco con la vana esperanza de evitar sufrir unas agujetas gloriosas mañana y punto. No esperaba en absoluto acabar reflexionando sobre lo divino y lo humano. O sea, cómo demonios es posible que el mundo funcione como funciona.
Mexplico. La sala de bicis y máquinas de musculación está cuajadita de pantallas: la mitad de ellas sintonizan con La 1 de TVE y la otra mitad con una emisora de vídeos musicales propiedad de la cadena a la que pertenece mi gimnasio. En La 1 daban la carrera de moto GP de Le Mans y en los vídeos musicales... un especial de las Pussycat Dolls. Y nada, ahí estábamos mi trenza y yo tratando de averiguar por qué casi todos los pilotos pasaban por boxes para cambiar de moto (imagen sí, sonido no) cuando me he dado cuenta de que era la única persona que estaba pendiente de esa mitad de las pantallas. El resto de la sala, machos y hembras, andaban embobados con las Pussies: ellas con ganas de tener sus piernas y ellos con ganas de follárselas. Lo normal, vamos.
En ese punto no he podido evitar preguntarme cómo demonios es posible que (extrapolando a todos los machos del mundo) una panda de tontainas atolondrados a los que si les pones un par de tetas botando delante de ellos pierden el norte y son capaces de asegurar que se llaman Islero y que acaban de matar a Manolete, hayan llegado a dominar el mundo. No lo entiendo.
Mexplico. La sala de bicis y máquinas de musculación está cuajadita de pantallas: la mitad de ellas sintonizan con La 1 de TVE y la otra mitad con una emisora de vídeos musicales propiedad de la cadena a la que pertenece mi gimnasio. En La 1 daban la carrera de moto GP de Le Mans y en los vídeos musicales... un especial de las Pussycat Dolls. Y nada, ahí estábamos mi trenza y yo tratando de averiguar por qué casi todos los pilotos pasaban por boxes para cambiar de moto (imagen sí, sonido no) cuando me he dado cuenta de que era la única persona que estaba pendiente de esa mitad de las pantallas. El resto de la sala, machos y hembras, andaban embobados con las Pussies: ellas con ganas de tener sus piernas y ellos con ganas de follárselas. Lo normal, vamos.
En ese punto no he podido evitar preguntarme cómo demonios es posible que (extrapolando a todos los machos del mundo) una panda de tontainas atolondrados a los que si les pones un par de tetas botando delante de ellos pierden el norte y son capaces de asegurar que se llaman Islero y que acaban de matar a Manolete, hayan llegado a dominar el mundo. No lo entiendo.
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