Hoy me he obligado a ir al gimnasio. Como casi siempre. Mis expectativas para hoy eran moderadas: unos 40 o 50 minutos de bici elíptica, estirar un poco con la vana esperanza de evitar sufrir unas agujetas gloriosas mañana y punto. No esperaba en absoluto acabar reflexionando sobre lo divino y lo humano. O sea, cómo demonios es posible que el mundo funcione como funciona.
Mexplico. La sala de bicis y máquinas de musculación está cuajadita de pantallas: la mitad de ellas sintonizan con La 1 de TVE y la otra mitad con una emisora de vídeos musicales propiedad de la cadena a la que pertenece mi gimnasio. En La 1 daban la carrera de moto GP de Le Mans y en los vídeos musicales... un especial de las Pussycat Dolls. Y nada, ahí estábamos mi trenza y yo tratando de averiguar por qué casi todos los pilotos pasaban por boxes para cambiar de moto (imagen sí, sonido no) cuando me he dado cuenta de que era la única persona que estaba pendiente de esa mitad de las pantallas. El resto de la sala, machos y hembras, andaban embobados con las Pussies: ellas con ganas de tener sus piernas y ellos con ganas de follárselas. Lo normal, vamos.
En ese punto no he podido evitar preguntarme cómo demonios es posible que (extrapolando a todos los machos del mundo) una panda de tontainas atolondrados a los que si les pones un par de tetas botando delante de ellos pierden el norte y son capaces de asegurar que se llaman Islero y que acaban de matar a Manolete, hayan llegado a dominar el mundo. No lo entiendo.
domingo, mayo 17, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Si te sirve de algo... yo tampoco!!
"Ice"
Publicar un comentario